Papeles Sueltos

[Reseña de la antología Geração Zero Zero publicada en Jornal O Globo, 18 de junio de 2011]

Mapa serio y competente de la década

por Beatriz Resende 

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Nelson de Oliveira viene ejerciendo un papel fundamental en la divulgación y la promoción de la literatura brasileña contemporánea. Tirando su red de vez en cuando va recogiendo nuevos autores, especialmente los que practican la prosa de ficción y se destacan por entre los que surgen. Así, al mismo tiempo en que desenvuelve su ya premiada carrera como escritor, organiza antologías decisivas, y ahora llega la tercera: Geração Zero Zero: Friccões em rede.

Geração 90: manuscritos do computador (Boitempo), dedicada a los cuentistas brasileños que comenzaron a publicar hacia el final del siglo pasado, fue la primera en ligar el texto a su soporte o forma de producción. Allí, se trataba de autores que ya habían comenzado a escribir directamente en una computadora. El elenco es admirable y muchos de ellos se volvieron si no parte del canon, autores consagrados por la crítica y los lectores. En el cuento “Céu negro” de Rubens Figueiredo, incluido allí, comenzaba a ser gestado la más reciente y excelente novela del autor, Passageiro do fim do dia. En la presentación del libro, Nelson de Oliveira constataba que en su selección de dieciséis hombres y una mujer, los excéntricos no participaban, preguntándose si la “literatura no sería una forma de arte restricta a los dueños del poder y a los que viven bajo su guardia”. Tal vez por este extrañamiento delante del poder constituido en la república de las letras, Nelson de Oliveira haya optado por escoger como tamiz, en un momento siguiente, lo que consideró transgresión en el volumen titulado Geração 90: os transgressores (Boitempo). Fue justamente esta designación la que provocó más polémica en torno a la antología. ¿De qué transgresión se trataba? Después de la vanguardia modernista, del deseo oswaldiano de construir una vida igual al arte, haciendo crecer la propuesta del arte igual a la vida, la transgresión se tornó un término tan complicado como es, en este momento, contemporáneo.  Solo que el propio organizador se había colocado a salvo al afirmar, en la presentación, que las clasificaciones funcionan como chistes en fiestas aburridas: ante la falta de asunto, alegran el ambiente. En esta última selección, elaborada en el siglo XXI –cuando nuevos autores tuvieron no sólo tiempo y oportunidad de aparecer como ocasión y experiencia para madurar– el impulso clasificatorio continúa. En el proceso de búsqueda en el terreno formado por los narradores brasileños que debutaron en la primera década del nuevo milenio, el escritor optó por el “reconocimiento de patrones” o “regularidades”. En la selección de los veintiún autores del volumen entró en escena un corte temporal: el lanzamiento en el mundo editorial a partir del año 2000. Este corte no se corresponde con una homogeneidad en la franja etaria. Salvo Maria Alzira Brum Lemos, sin edad declarada, los más viejos son el periodista y cuentista José Rezende Jr. (1959), que poco tiene que ver con las eventuales propuestas de la generación Zero Zero, y Marne Lúcio Guedes (1960), poco conocido, venido del mundo de los guionistas y dramaturgos –su escritura confirma su origen– con el primer libro de cuentos publicados en 2008. Los más jóvenes son Daniel Galera, lo que sorprende debido a su sólida carrera y los premios importantes que lleva en la mochila; Walter Moreira Santos, que todavía tiene tiempo para madurar; y Tony Monti, tributario del lenguaje de la Web, lo que no es forzosamente malo (son todos de 1979).

Otros dos criterios habrían influido: la vida en el espacio de la Web y, nos dice Nelson, el triunfo de lo bizarro: “hay por lo menos un fuerte punto de contacto entre todos los autores […] lo bizarro”. El ciberespacio es importante en algunos casos. Ana Paula Maia publicó los capítulos de su novela A guerra dos bastardos en su blog y pasó de la búsqueda de editores a la publicación en una de nuestras más importantes blockbusters. Fue la participación en la Web la que ayudó a João Filho a dar un salto desde Bom Jesus da Lapa (en Bahía) hasta una mesa en la FLIP. Ejemplos de cómo la Web puede ser positiva e influyente. Pero varios autores parecen no tener especial encanto por la Internet. Ahora, la idea de una bizarría en común puede ser llamativa. Se evidencia en los cuentos originalísimos (y divertidos) de Andréa del Fuego, pero es apenas ilusoria en los personajes de Ana Paula Maia. Única representante de Rio de Janeiro en la convocatoria predominantemente paulista, la autora trae, como siempre, un universo de hombres duros, deformados, de gigantes estúpidos, de perros destrozados. Pero en un mundo de hombres que deben matar siempre que sea posible y a los que nada los detiene, como en el cuento del libro, esa realidad exacerbada se vuelve crítica, política y no bizarra. La verdad es que el organizador quedó debiéndonos una explicación de este concepto tan provocativo. Un mérito de la antología es que los textos hayan sido escritos para la publicación, y el carácter inédito de la antología es ofrecida al lector como un valor. Significa también prestigio y confianza en el organizador que retribuye gentilmente con un criterio más para nortear las elecciones: “esta no es una selección de los mejores cuentos de la generación Zero Zero, pero de los mejores autores”. Es con esta generosidad a veces excesiva que nosotros, los defensores de los nuevos escritores, abrimos flanco a cuestionamientos que pueden tener sentido. Toda antología, toda selección tiene, y debe tener, la marca de su organizador. Esas son las mejores. La cuestión del gusto existe y asumirla es el mejor argumento contra la universalidad de los cánones, contra la afirmación de una poética única, dictada por su creador. Pero afirmar que los elegidos son los mejores es callar la crítica de la que muchas veces necesitan. Suena complaciente, modernidad líquida. Podemos incluir un autor justamente por la diferencia, o por el aspecto polémico, o por lo que señaliza en dirección a algo que todavía no se realizó. Esto es propio de la referencia al autor contemporáneo, entendido como aquel que respira el mismo aire que nosotros, puede leer los mismos libros, ver las mismas películas, ir a las mismas exposiciones, aceptar o rechazar todo eso. Exponer a los nuevos autores a la fricción que la crítica literaria debe provocar también es la tarea de una selección de esta importancia. Geração Zero Zero es un levantamiento serio y competente de lo que ha sido publicado en prosa de ficción en los últimos años. Sin embargo, afirmaciones como las que el propio Nelson identifica como de consagración, dejaría más espacio a la evidencia de la multiplicidad y de las propuestas estéticas contradictorias. No todos los mejores están en el libro, ni podrían. Siento falta sobre todo de algunas jóvenes mujeres, como la novelista Carol Bensimon y la eximia cuentista Paloma Vidal, ambas blogueras, incluso con la experiencia reciente de Paloma al poner en la Web un texto dramático presentado en el sitio “Teatro para alguém”. Pero eso tiene que ver con mi gusto. Por otro lado, es momento de señalar que autores de la calidad de Daniel Galera y Carola Saavedra no deberían dejarse seducir tanto por el mainstream. Otros autores confirmaron la constancia de una ficción original y de calidad como Lourenço Mutarelli o Carlos Henrique Schroeder y Paulo Scott, que ya están creados. Pero hay sorpresas, incluso en autores que ya tuvieron la oportunidad de afirmar la importancia de su creación. Verônica Stigger, atenta y maleable, opta por la práctica, que se viene mostrando especialmente rentable, de las escrituras escénicas, y le da a “Mancha” una forma dramatúrgica que puede ser leída de múltiples maneras. Y el novelista Santiago Nazarian sorprende nuevamente en una de sus pocas incursiones en el cuento. Con “Eu sou a menina deste navio” [“Yo soy la chica de este barco”], Santiago parte de la conflictiva situación de una relación homo erótica entre un capitán y un chico (el hijo del cocinero) en el interior de un barco. Soplan entonces en el barco fantasma ocupado por Sebastiao, Gonzalo y Alonso, aires de La tempestad, y el muchacho se vuelve el shakesperiano joven heredero Fernando o el etéreo y asexuado Ariel. Atraviesa la narración la fabulación de las leyendas, de los relatos fundacionales, para culminar en una poética del fantástico en la que no falta ni Próspero, con su ímpetu narrativo, trayendo la tradición literaria hacia dentro de la ficción actual. Una belleza.

Al final, queda una duda: ¿no sería esta selección una excelente experiencia de libro online, al modelo de la antología Enter, de Heloisa Buarque de Hollanda, que existe solo en el mundo virtual? Los textos con links a blogs y revistas virtuales de sus autores formarían una publicación que sería fácilmente accesible en múltiples espacios y tiempos diversos, a precios módicos. Una forma todavía más efectiva de promover “fricciones en red”.

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Traducción: Julia Maciel

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