Papeles Sueltos

LUIZ R U F A T T O

De  E L L O S   E R A N   M U C H O S    C A B A L L O S

Blog EletroFicções | Voz: Luiz Ruffato | Música: Marcelo Torrone | Producción: Rodrigo Stradiotto

PORTUGUÊS  | ESPAÑOL

20. Podríamos haber sido grandes amigos

Nosotros podríamos haber sido grandes amigos.

Yo lo invitaría a comer el sábado por la noche, aquí en nuestro apartamento, serviríamos un magnífico pernil de cordero de Nueva Zelanda acomodado en  ramitas de romero, un honesto Quinta da Bacalhoa para beber, y oiríamos, encantados, el último disco de Chico Buarque, una antología de Dinah Washington, una de otra cantante que ahora se me escapa el nombre, comprada en Tower Records, en Londres.

Seríamos presentados a su esposa, ya vislumbrada rápidamente en la piscina, y, una o dos copas, dejaríamos el sofá de terciopelo español amarillo por las duras y ásperas sillas de paja de la cocina, no tan grande como nos habría gustado, para ayudar a Célia, delantal con motivos surrealistas, cuidando de la carne y la ensalada, endivias salpicadas por semillas de amapolas.

Yo lavaría los platos, él y su mujer pondrían la mesa, mantel, cubiertos, vasos, posafuentes. Luego de la comida, de nuevo desparramados en la comodidad de la sala, nos perderíamos en el torbellino de las conversaciones y, madrugada, cuando ya ni ánimo tuviéramos de cambiar el CD, la calle sin automóviles, una leve culpa, resaltada por el alcohol, de que los niños estén en la casa de algún compañerito o de los parientes, se inmiscuiría en nuestro último asunto, y nos despediríamos, prometiendo frecuentarnos con alguna asiduidad.

El tiempo solidificaría la relación. Yo le confiaría que tengo una aventura reciente con una compañera en la empresa, asistente del directorio, que, sin ser bonita, tiene un cuerpo atractivo, y, además, cree en todo lo que digo, y revelaría que es falso mi incisivo izquierdo, que el diente lo perdí en un accidente automovilístico cierta vez que venía de un fin de semana largo en un hotel estancia en Serra Negra, y que siento una terrible falta de mi madre, fallecida hace diez años, que me pasaba el peine hasta incluso cuando ya era adulto, y que Célia y yo estamos pasando por un momento difícil, que ya pensamos hasta en el divorcio, pero, ponderamos, Joana, cinco años, Afonsinho, siete, parece que está comprobado que los hijos de padres separados tienden a tener más problemas durante la adolescencia, y no queremos ni que nos ronde en la cabeza si, quizás, alguno de ellos, Dios me libre, entonces, tratamos de ir administrando los conflictos a medida que aparecen.

Le diría todo eso. Y pensaría también en un día de estos alquilar, half to half, una casa en Barra do Sahy, un sábado y domingo de sol y yodo nos vendría muy bien, bajaríamos hasta Imigrantes, nuestro Vectra y el Golf de ellos pasándose en la ruta, hasta toparnos con un enorme embotellamiento, e incluso el atraso en el viaje nos sería divertido. Los niños se cambiarían de auto, los varones en uno, las niñas en otro, las señoras conversarían sobre empleadas, silicona en los pechos y botox en la cara y lipoaspiración para los rollitos. Y nosotros sabríamos que difícilmente esos sueños se harían realidad, porque, aunque carísimos, los planes médicos no cubren cirugía con fines estéticos, y asumiríamos nuestras barrigas, su calvicie precoz, mi cabello grisáceo, y ellas dirían Y claro, ustedes todavía tienen ventaja, a las mujeres les gustan los hombres más viejos, experimentados, y argumentaríamos, Nada de eso, así era antes, hoy en día la moda es que a la mujer más vieja le gusten los jóvenes, y el tránsito se reanudaría, Nos encontramos abajo!

Intercambiaríamos emails y llenaríamos la computadora de spams, chistes de portugueses, cadenas de la felicidad, firmas, alertas sobre el descubrimiento de nuevos virus, las más recientes modalidades de crímenes, fotos indecentes, videos porno, caricaturas, e incluso direcciones interesantes, tiendas virtuales de CD y de libros, y descubriríamos afinidades que no sospechábamos y todos los viernes nos encontraríamos para el happy hour en un barcito de Lapa, “el mejor tiragosto de São Paulo”, evaluaríamos a cada una de las muchachas que estuvieran al alcance de nuestros ojos telescópicos y hablaríamos mal de los gobiernos municipal, estatal, federal, y revelaríamos que nuestra cuenta corriente está en rojo, que el colegio de los chicos no es tan bueno como creíamos, y nos confesaríamos que está cada vez más difícil tener sexo con la compañera, y que compro Playboy a escondidas, y confesaríamos que ambos les mentíamos a nuestros amigos sobre aventuras extra conyugales, que no teníamos a nadie “cama afuera”, y que, aunque la secretaria del directorio existiera, la única vez que hablé con ella fue para disculparme por haber tirado su postre en el piso de la cocina, y llegaríamos a casa oliendo a alcohol, y las mujeres reprocharían y dirían que somos “playboys”, “Los hombres son todos iguales”, y, después de una desgastante discusión, terminaríamos la noche encabronados, pero dando gracias a dios por el lío, porque nos ahorraba hacer el esfuerzo para excitarnos, y, al día siguiente, el sábado, nos despertaríamos temprano para comprar pescado y verduras en el Mercado Municipal.

Pero no nos conocíamos. Nos vimos algunas veces en el ascensor de servicio, camino al garage del edificio, alguna que otra vez en la piscina, él leyendo la Veja, yo nadando con Joana y Afonsinho.

Hoy supe que él no va a volver más a casa.

Fue víctima de un secuestro express.

Los asaltantes lo agarraron, parece, en la Avenida República do Líbano, le robaron documentos, cheques, tarjetas de débito y crédito.

Después, en una calle oscura allá por el lado de la Represa de Guarapiranga, lo pusieron de rodillas, le dieron un tiro en la nuca.

El cuerpo fue encontrado hoy por la mañana.

El automóvil todavía no.

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Traducción: Julia Maciel

Agradecimiento especial:

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