Papeles Sueltos

¿Y, gente de Pavão? Todo tranquilo, ¿eh? Acá mandamos nosotros, imbécil, esta es la banda A, nosotros dominamos acá, nosotros. Y ahora esos chetos están escuchando funk y piensan que son funkeiros, quiero que esos giles vayan al baile y la pasen mal. A ver cómo nos encaran. No tienen la sangre azul para aguantarse a la nueva generación de comando vermelho. Paz, justicia y libertad, manga de hijos de puta. Yo soy el Comandô y a mí no me comanda nadie, si alguien se pasa de vivo le meto un tiro. ¡Gloria señor, CV! Sin locura, calma total y protección de Dios. Ya te va a tocar a vos, culo arrombado y sus amigos de las autoridades. Alô, comunidad vibrante, bonde do 127, nadie nos para cuando invadimos el juancito dice que paremos… Paramos.

Che, vos te das cuenta, el baile está a pleno, las minas están ahí, y vamos a entrar. Vos y yo, dos nabos con cara de judíos, yo con zapatillas, vos con camisa abotonada. Y nos metemos, acá la cosa es pesada. No hay estado acá. No hay papá y mamá. Entramos en su universo, Alberto.

Ellos están siempre por ahí, en los colectivos. Miramos a través de esta gente. Nadie pasa la frontera. Hablan de integración, pero nadie quiere pasar la frontera. Para pasar tenés que entender. Y para entender tenés que sentir o mirar. La mirada de la vieja en la ventana, la mirada de la comunidad, la mirada del funkeiro que te observa. Él está en su casa. Vos sos un intruso, Alberto. De la misma forma que ellos son intrusos en nuestra calle.

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