Papeles Sueltos

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Surgió en el medio de la noche. Alberto está asomado a la ventana del departamento, imagina por detrás de las cortinas, mira el pedazo de cielo delimitado por el área interna del edificio, un cielo pequeño y claro, sin estrellas, fuma un porro, decide si se va a masturbar ahora. La computadora está encendida y la pantalla en blanco, estéril, mira a Alberto, se ríe de su fracaso. Siempre que Alberto se sienta a escribir, no puede desarrollar ninguna idea, todo le parece ruin, pasado, ya escrito, se siente como un niño armando un rompecabezas armado y desarmado miles de veces. Alberto imagina a todos los otros que alguna vez estuvieron asomados a la ventana, mirando el cielo, fumando, tomando decisiones idiotas, sin perspectiva. Alberto es suficientemente ingenuo para pretender ser original y creer en eso. Escribe por orgullo. Además de talento, le falta vergüenza.

Como le tiene pánico a la muerte, piensa que lo que escribe puede sobrevivirle. Esa presión lo bloquea. Alberto quiere escribir la historia de Carmen y no es capaz de engendrar ninguna línea.

Mira una vez más al cielo, se rasca los huevos y se tropieza contra un vaso. El sonido del vaso al quebrarse retumba a través de las paredes del cuarto por algún tiempo. Cuando ve los pedazos en el piso, Alberto se estremece. Sin aviso, las otras ventanas adquieren una claridad fuerte por detrás de la cortina. Los rayos azulados centellean mientras el cielo se va poniendo oscuro, una oscuridad que no deja ver. Alberto se apoya en la ventana. Mira para abajo, busca algo reconfortante, pero ya no está más allí. El vértigo es mayor que el miedo.

Alberto cierra los ojos y se sumerge en un torbellino de sensaciones.

Despega los pies del piso, su interior transborda por los poros. Flota con la pija dura.

Alberto se deja caer y le vienen pensamientos de un nuevo lenguaje. Una forma diferente de comunicarse, usando símbolos de forma inédita, nunca imaginada.

Alberto llega a concebir un concepto perfecto, cerrado en sí mismo, independiente de codificaciones, aliterario, absoluto, original.

Piensa en miles de adjetivos. No le bastan. Alberto va a inventar la realidad dentro de cada lector, sin dificultades. Después de hacerse una paja, se levanta y se enciende otro.

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